Factor E

¿Qué es esto del Factor E?

factor ESin duda, ésta es una pregunta que se harán muchas personas que accedan a nuestro blog , ya que, efectivamente, no es un término que esté demasiado extendido, por desgracia, en el ámbito educativo, y menos aún, en el día a día de los docentes y educadores. Nuestra idea es extender el uso y conocimiento del término y, especialmente, de la implicaciones educativas que subyacen al mismo.

Son numerosas las investigaciones recientes que apuntan a este desconocido Factor E como una de las claves hacia la que dirigir nuestra mirada a la hora de establecer nuestros planteamientos didácticos, de ahí que creamos fundamental llamar la atención sobre su existencia e importancia en el ámbito educativo.

Para aclarar un poco en qué consiste el término y por qué nos parece importante dedicarle un espacio en nuestra escuela, os dejamos un fragmento del artículo de José Antonio Marina “El Fundamento de la Educación Emocional”, esperamos que os sea de ayuda, para nosotros lo es, y mucho.

Me siento en medio de un huracán. Muchas cosas se están moviendo muy rápidamente en educación y no podemos quedarnos al margen. Hoy quiero hablarles de una de ellas. En muy poco tiempo ha aparecido una gran cantidad de investigaciones, programas, libros y noticias acerca de un misterioso Factor E, al parecer decisivo para el futuro de nuestros niños y adolescentes. Como muestra, citaré algunos testimonios. La revista Newsweek titula en portada: «La competencia escolar que importa más que el cociente intelectual». El psicólogo Adam Cox, autor de No Mind Left Behind, escribe: «El conocimiento del Factor E supone una revolución en el modo de educar a niños y adolescentes». James Heckman, premio Nobel de Economía, tras estudiar los programas educativos que han tenido éxito, detecta la importancia decisiva del Factor E. Adele Diamond, de la British Columbia University, ha mostrado la correlación entre el Factor E y los resultados escolares. Walter Mischel, de la Columbia University, sostiene que el Factor E predice mejor la evolución del alumno a medio y largo plazo que los test de inteligencia. […]

No es de extrañar, pues, el interés por el tema. Muchas escuelas estadounidenses están incluyendo en sus programas el desarrollo del Factor E. Fundaciones como la Bill y Belinda Gates, Raikes, Lumina, McArthur y Spencer están financiando investigaciones y hay administraciones, como la de la provincia canadiense de Ontario, que están introduciendo estos programas en su sistema educativo. También la Consejería de Educación de Canarias ha demostrado un interés pionero.

Podría seguir acumulando referencias, pero ha llegado el momento de explicar qué es el Factor E. E procede de executive control. En los últimos años, la Neurociencia ha estudiado con gran interés lo que se llaman «funciones ejecutivas» del cerebro. Son las que organizan todas las demás funciones -intelectuales, emocionales, motoras- para dirigirlas a una meta. Es nuestro director de orquesta cerebral. El Factor E recibe muchos nombres. El estudio de la Universidad de Michigan Teaching Adolescents To Become Learners lo denomina non cognitive skills, e incluye la constancia, la resiliencia, la determinación, la autorregulación, la autoeficacia, el autocontrol, la autodisciplina, los hábitos de trabajo, la resistencia al esfuerzo y la capacidad de soportar la frustración. Como explica Ray Baumeister: las funciones ejecutivas son las que nos hacen humano. […]

Muchos de los problemas que encontramos en las aulas tienen su origen en un mal desarrollo del Factor E, de las funciones ejecutivas: trastornos por déficit de atención, impulsividad, poca tolerancia al esfuerzo, dificultad para mantener metas, problemas de aprendizaje, fracasos en la integración social, problemas de adicciones, agresividad, falta de responsabilidad, incapacidad para tomar decisiones, etc. […]

Desde hace varios años trabajo con un equipo de investigadores jóvenes para introducir estas nuevas ideas en el mundo educativo. No se trata de cambiar leyes, ni de crear nuevas asignaturas, ni de multiplicar cursillos, sino de incluir el desarrollo de las funciones ejecutivas -el Factor E- dentro del currículo actual. Basta con enseñar de otra manera. Muchos docentes lo están haciendo ya. Cuando en un aula se enseña al niño a trabajar por proyectos, se cuida el aprendizaje de la atención voluntaria, se le enseña a saber aplazar la recompensa y a mantener el esfuerzo, se le ayuda a organizar su memoria y a saber usarla, y se le entrena en lo que llamamos habilidades metacognitivas, se está educando el Factor E, tal vez sin saberlo. Es una gran satisfacción pensar que estamos en la vanguardia en este terreno.

Extraído de: Diario El Mundo, Viernes, 6 de junio de 2014 

Si quieres leer el artículo completo, pincha en el siguiente enlace: http://www.joseantoniomarina.net/noticias/el-fundamento-de-la-educacion-emocional/

 

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